GUARICHA es un ritual sónico desde la herida. Nacido en Bogotá en 2022, este proyecto solista de rock industrial convierte el ruido en sistema de creencias: una mitología propia construida desde lo abyecto, lo digital y lo ancestral.
No es una banda. No es un espectáculo. Es un sistema de creencias traducido en frecuencia.
GUARICHA opera bajo autogestión total, composición, producción, interpretación y dirección visual nacen de una sola voluntad: Sergio del Monte. No es solo logística. Es la afirmación de que el arte disidente nace de la necesidad, no del permiso.
Bases sampleadas de bajo y batería como columna vertebral. Sobre ese esqueleto electrónico: guitarras distorsionadas, voz procesada, vientos digitales y field recordings transgresores.
Genealogía: rock industrial, noise rock, doom/sludge, power electronics. Referencias digeridas, fracturadas y reemitidas con voz propia. Ecléctico, visceral, esclavo de ningún género.
Las letras de GUARICHA son criptomancia cultural: fragmentos de una Kali Yuga contemporánea donde el cuerpo ha sido desplazado por la pantalla y la memoria virtual. Un huérfano de carne habitando ciudades invisibles, los restos de Hyperborea, el umbral entre el sonido y el silencio.
El dolor no es victimización; es catarsis, motor de conocimiento, fundamento conceptual. GUARICHA no busca la armonía. Busca el estallido que ocurre en el límite de la finitud violenta.
El Desierto de lo Real (2022): el ritual de fin e inicio. La catarsis fundacional, el vacío donde solo habita la decisión de crear.
Flores de Maleza (2025): el estallido donde el caos florece. Tres visiones entrelazadas: el ocaso de Kali Yuga, la energía prohibida del Tantra Violento, y la violencia divina como acto final de creación.
Las presentaciones no son conciertos, son ceremonias. LED, incienso, proyecciones de rituales telúricos y una indumentaria que materializa la tensión entre lo sagrado, lo tecnológico y lo marginal. El objetivo: que el cuerpo del intérprete y el del espectador entren en resonancia.
GUARICHA es ruido y experimentación. Es análogo y digital. Es hiperstición en acción: una ficción que se vuelve real cada vez que alguien la escucha.
El ritual del ruido no termina al salir del escenario.